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Porteo

Lo que me salva la vida a la salida del cole

Ya hace casi dos meses que empezamos el cole y el ritmo de locos de las mañanas, vamos dejando atrás aquellas dudas/miedos del momento y van apareciendo otr@s. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo y no sólo hablo de ver pasar los días en el calendario…

Cuando empecé a portear a mi hijo lo hice casi por obligación, su necesidad de «mi» era abrumadora, era separarlo de mi cuerpo y empezar a llorar desconsolado. Ahora ya sé que el contacto es una necesidad básica del recién nacido, que les aporta seguridad y calma, y esto es algo muy importante para su correcto desarrollo, tanto como el alimento, ¡cuanto hubiera agradecido saber esto antes!

Los días con un bebé encima las 24 horas se hacían muuuuy largos, el simple hecho de ir al baño era una misión imposible, ¡y ni hablemos de una ducha! En mi caso el relevo se hacía (y se hace) muy complicado porque somos familia monoparental pero muchas mujeres (y cada vez más hombres) se encuentran en la misma situación aún teniendo pareja porque está todo el día trabajando fuera de casa…

Han sido unos años de mucho porteo, de mucho contacto. Miro atrás y pocos recuerdos tengo en donde no aparezca un portabebés en escena.

Mi hijo ya tiene 3 años y medio, y hacía mucho tiempo que no quería subir a la mochila de mamá, prefería ir en su moto, o corriendo y que yo corriera detrás… Ya los paseos eran de la mano y no besuqueando yo su cabecita sobre mi pecho… Lo reconozco, ¡lo echaba mucho de menos!

Ahora estamos viviendo una etapa un poco complicada… Con el comienzo del cole vuelve a demandarme mucho, a necesitar mucho más contacto, necesita saber que estoy aquí, junto a él…  A veces lo hace a gritos para llamar mi atención y a veces me pide que lo coja en brazos o a hombros con ojos de gatito abandonado pero me destroza los brazos y/o la espalda… Se me ocurrió volver a hacerle esa pregunta que hacía tanto que no salía de mi boca porque la respuesta siempre era NO: ¿Quieres ir con mamá en la mochila? ¡Y esta vez la respuesta fue SI!

 

Ahora llegamos a casa mucho más contentos, no estalla en berrinche con tanta frecuencia ni en el camino ni al llegar, sale tan cansado del colegio que se deja caer en mi espalda para descansar… y me siente cerca y me abraza desde atrás… ¡y yo muero de amor!

El porteo no es sólo para bebés, también existen portabebés para cuando ya son más grandecitos y necesitan que los carguemos.

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2 comentarios en “Lo que me salva la vida a la salida del cole”

  1. Cuanto razón, el porteo no es solo para bebés. Con la llegada de la hermanita, Mario también pide ir «en cuestas» en la mochila a sus 4 añazos. ¡Y como se saborean esos momentos!

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