Entregué mi plan de parto mientras me negaba a firmar el consentimiento

Sentirte presionada por algo que no está en tus manos: ponerte de parto

«Hoy no tengo nada mejor que hacer que parir a mi hijo, sin prisas», justo eso fue lo que le dije a la ginecóloga que me presionaba diciéndome que antes de las 7 p.m. mi hijo tenía que nacer y mientras yo le entregaba mi plan de parto.

Ingresé en el hospital con fisura de bolsa, un antojo de churros caseros con quemaduras incluidas hizo que mi bebé rompiera la bolsa antes de tiempo, sin importarle que aún no había llegado el momento… Estaba en mi semana 37 de embarazo, y recuerdo que ese día debía coger cita para los registros.

En la madrugaba soñé que me hacía pipí encima, me desperté y estaba mojada pero no era orina… Sonreí.

Una gran sensación de alegría  y miedo invadió todo mi cuerpo. Eran las dos de la madrugaba, mi madre dormía y yo intenté hacer lo mismo pero fue imposible… Deambulé por la casa toda la noche, terminé de preparar la bolsa para el hospital, me duché y ¡hasta me depilé las cejas!

Aún no me dolía pero me sentía rara… como una especie de dolor de regla cada vez más intenso. Mientras seguía perdiendo líquido amniótico de la bolsa en pequeñas cantidades, tuve tiempo de investigar y leer todo lo que encontré sobre los protocolos en hospitales en caso de fisura de bolsa. No daba crédito, había de todo… ¿cómo es posible? Cada país, cada comunidad, cada hospital actúa de diferente manera ante la misma situación, increíble.

Al llegar al hospital me hicieron una ecografía y un tacto, estaba todo bien pero aún no tenía ni el cuello del útero borrado… Ya empecé a escuchar palabras cómo oxitocina, provocar parto, firmar consentimiento… Me pasaron a la sala de registros, allí me atendió un matrón pro parto natural y aproveché para hablar con él y entregarle mi plan de parto. Se sorprendió de que lo llevara impreso por mi y no la libreta que te da la Seguridad Social, «eres la primera que me entregan algo así, ojalá todas las madres lo hicieran»

Hablar con este matrón, del que no recuerdo el nombre, me dio fuerzas para luchar por conseguir el parto que yo quería, mi parto, la bienvenida a este mundo de mi hijo. No había sufrimiento fetal, el latido estaba bien, y el líquido amniótico se va regenerando… sólo había que esperar y darle tiempo.

Barriga embarazo

 

Tiempo que al parecer no tenía la ginecóloga, quien me entregó la documentación para provocarme el parto y dar consentimiento de todas las actuaciones que ellos vieran necesarias… No lo firmé y le pedí que me fueran informando en todo momento de la situación para yo poder decidir.

Me enviaron a planta, y allí iban pasando las horas entre paseos por el pasillo y masajes perineales sobre la pelota. A medianoche me comunican que me tendrían que poner antibiótico, por la fisura de bolsa había riesgo de infección, accedí. Me vuelve a hacer un registro para ver como estaba la situación, parecía que todo bien pero yo pido un tacto para saber si había dilatado, para saber de cuantos centímetros estaba…

La ginecóloga se niega porque yo especifico en mi plan de parto que sean sólo los necesarios, ¡no daba crédito! ¡se lo estaba pidiendo yo! Finalmente me lo hace Ángela, la matrona del turno, y sólo estaba de 1cm. Ya empezaba a tener un dolor más intenso así que pregunto por alternativas a la epidural. Para aliviar el dolor, podía pincharme una analgesia para poder relajarme y dilatar más rápido pero decido esperar a que la cosa esté más avanzada así que me envían de nuevo a la habitación.

Y ya decido meterme en situación, bajo la nueva amenaza de la ginecóloga «si a las 7 de la mañana no has parido ya me da igual, te lo saco yo», decido mandar a casa a las que estaban conmigo en la habitación y quedarme sola con mi hermana que era la que me acompañaría en el parto.

Bajé una aplicación móvil para medir la contracciones y le pedí que estuviera pero sin estar. Yo le diría cuando empezaba y cuando acabada cada una y poco más. En cada contracción me colgaba de lo que podía, los pies de la cama, la agarradera de la ducha… Fueron unas horas muy intensas, casi no me daba tiempo a recuperarme entre contracción y contracción, casi me costaba recuperar el aliento…

Recordé algo de las clases de preparto, respira… lento… consciente… respira… Me doy cuenta de que estoy pujando y le digo a mi hermana que llame corriendo a la enfermera. Me obligan a tumbarme en la camilla para llevarme a paritorio. Sin duda la peor contracción fue aquella, mientras ese hombre empujaba la camilla y golpeaba una puerta tras otra hasta llegar a la sala.

Me reciben entre risas y comentarios «ya no puede más», le pido a mi matrona la analgesia que me ofreció un par de horas antes y tras mirarme me dice «¡Pero que analgesia si le estoy viendo el pelo!». ¡No me lo podía creer! Eran las 3 y pico de la madrugada, ¡había dilatado todo en dos horas!

Vuelvo a sentir ganas de pujar y lo hago. Me piden que me traslade al potro y me niego, de nuevo tengo que escuchar comentarios… Pido la silla de parto, sé que la tienen, pero ni siquiera saben donde está así que tras un par de pujos más ya casi estaba fuera. «¡Vamos! ¡Coje a tu hijo! ¡Sácalo!» y eso hice…

 

Si yo no hubiera estado informada y preparada, la historia de mi parto sería otra… Por eso informarse durante el embarazo (te recomiendo visitar El Parto es Nuestro) y decidir cómo quieres que sea ese momento tan importante en tu vida es la clave para poder emponderarte. Dedica un tiempo a redactar tu Plan de parto, aquí tienes el mío para descargar por si te sirve de ayuda.

Y lo más importante, disfruta de ese momento, no tengas miedo. Confía en tu cuerpo, en tu instinto animal ❤

6 comentarios en “Entregué mi plan de parto mientras me negaba a firmar el consentimiento

  1. Gracias por compartirlo!! Recuerdo ese antojo de churros, las quemaduras y como nos contabas a través del grupo!! Información es poder!!
    Felicidades!!

  2. Qué bonita tu experiencia y la foto de máxima felicidad! Me parece que eres muy valiente y gracias a ti lo estamos siendo las demás. Que podamos decidir sin miedo es la clave en todos los ámbitos de nuestra vida. Un abrazo, amiga.

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